domingo, 22 de febrero de 2009

Antonio Brevers en la "memoria de los nietos" de Gijón.

«Juanín y Bedoya fueron los últimos guerrilleros activos y a pie de monte».

Antonio Brevers, ayer, en el centro integrado Gijón-Sur, en Pumarín (marcos león).
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ANTONIO BREVERS Historiador, autor de «Juanín y Bedoya. Los últimos guerrilleros» J. L. ARGÜELLES.
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Antonio Brevers (Torrelavega, 1960) está considerado uno de los más concienzudos conocedores de la lucha guerrillera antifranquista. Autor del libro de referencia «Juanín y Bedoya. Los últimos guerrilleros», participó ayer en el congreso «La memoria de los nietos», que organiza en la ciudad la asociación «Todoslosnombres».
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-Maquis, huidos, los del monte, los emboscados, los fugaos... ¿Qué término es el más exacto?
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-La palabra maquis viene de la Resistencia francesa, donde había muchos guerrilleros españoles. Las expresiones son todas correctas, aunque desde la prensa franquista se les llamaba bandoleros.
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-¿El maquis fue la principal preocupación de Franco tras la guerra?
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-Sobre todo a medida que avanzaba el tiempo y España fue saliendo de su aislamiento internacional. Tener resistentes en el monte era el testimonio de dónde venía el régimen franquista.
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-Usted comparte la división cronológica de la guerrilla en cuatro etapas, desde 1936 a 1957.
¿Los guerrilleros llegaron a inquietar en algún momento al franquismo?
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-Quizás cuando la invasión del valle de Arán, donde se reunieron miles de guerrilleros. Fue una acción que podía tener repercusión internacional y ganar la adhesión de alguna de las potencias que habían ganado la II Guerra Mundial. Fue el momento más desestabilizador para el franquismo. En 1957 aún había guerrilleros en los Picos de Europa, y el hecho de que la prensa de otros países hablara del asunto causaba inquietud. Por eso se decidió acabar con ellos a cualquier precio.
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-Hay quien afirma que la operación del valle de Arán no tenía ningún sentido militar.
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-No soy experto en estrategia militar, pero lo que sí ocurrió es que los servicios de inteligencia del franquismo funcionaron y estaban preparados para repeler la invasión, en la que tuvo mucha participación el PCE. Fue el partido que tomó la bandera de la guerrilla y el que decidió en 1948, también, su disolución y pasar a la lucha política. Fue un problema, porque miles de guerrilleros se quedaron aislados, abandonados a su suerte.
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-¿Qué supuso la guerrilla asturiana?
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-Fue una de las más importantes, y también la cántabro-asturiana. Es algo explicable por la orografía.
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-¿La guerrilla generó, sin querer, mucha represión entre la población civil?
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-Quienes mayor represión sufrieron fueron quienes sustentaron a la guerrilla. Familiares y amigos de los guerrilleros eran, sin duda, el eslabón más débil. Fue un gran drama con el que, a veces, se trasladó la culpa hacia la guerrilla, cuando la culpa era del régimen represor.
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-¿El papel que tuvo la llamada contrapartida en esa represión está suficientemente estudiado?
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-Tuvo un efecto devastador. Generalmente eran especialistas de la Guardia Civil que, además, en muchas ocasiones, lograron infiltrarse en la propia guerrilla.
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-Usted ha dedicado especial atención a la historia de Juanín y Bedoya. ¿Fueron los últimos guerrilleros?
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-Se puede decir que sí, al menos a pie de monte y activos. Quedaba algún guerrillero en Cataluña, pero que entraba y salía de Francia, o los llamados «topos». Tanto es así que el Estado puso especial interés en su captura, con cientos de guardias desplazados a Cantabria sólo para cogerlos. Se llegó a ofrecer medio millón de pesetas por ellos.
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-¿El movimiento guerrillero está suficientemente estudiado?
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-Aún quedan muchas cosas por estudiar y hacer.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Despedida con sonidos de Cantabria y ultramar

Alerta /14 de diciembre de 2008.
«Cuando un amigo se va,
queda un tizón encendido...»,
dice la canción de Alberto
Cortez. Tal vez por eso uno se
resista a borrar de la agenda
del móvil cierta entrada con el
cariñoso apelativo de ‘Maelín’,
o sus certeros SMS, o la
infinidad de mensajes de esa
cuenta suya de correo a la
que el dispuesto hado supo
dar buen uso, uniéndonos...
Mensajes que desde el
primero conservo.


No ha sido preciso hacer el menor esfuerzo
para recordar la última vez
que estuvimos juntos. Fue dos o tres
días antes de mi viaje a Gijón, a la ‘Semana
Negra’, con motivo de la invitación de su
fundador, Paco Ignacio Taibo II, para presentar
mi trabajo... «Cuando vuelvas quiero
una crónica de-ta-lla-da» –me dijo Ismael remarcando
la última palabra, tan ilusionado
como siempre con cada nueva noticia relativa
al libro. Recuerdo que entonces le respondí
en broma con un: «¡A sus órdenes!», mientras
me cuadraba ante él exagerando cómicamente
el gesto, en un intento de levantar
su ánimo. Después, por continuar con el tono
de chirigota, saqué una foto que llevaba en
el bolsillo y se la enseñé. En ella aparecía un
bigotudo veraneante, con gafas y sombrero,
plácidamente sentado en una tumbona
de playa, muy concentrado en la lectura de
‘Juanín y Bedoya, los últimos guerrilleros’...
A continuación le propuse a Maelín que intentase
averiguar la identidad del personaje,
mediante el típico juego infantil de recurrir a
pistas, más de una falsa para alargar la broma,
y al ‘caliente o frío’... Nuestras carcajadas
se entremezclaban con cada una de sus respuestas,
en especial cuando salió a relucir el
nombre de Carod Rovira, con quien sin duda
el personaje misterioso tenía cierto parecido...
«¡Es Txema!», le dije al final, refiriéndome a
mi buen amigo Txema Prada, diseñador de
la portada del libro que sostenía en alguna
playa malagueña... Hacía poco tiempo que les
había presentado por teléfono, durante una de
mis anteriores visitas a Ismael, precisamente
debido a una torpeza de Txema sobre la tecla
de su móvil, pues en realidad intentaba
llamar a otro Antonio. Ya el teléfono, en su
aparente intención de echar una mano con
las presentaciones pendientes, por medio de
otra casualidad había hecho lo mismo con el
misterioso RPD*, a quien Ismael, como ocurrió
con Txema, pudo llegar a conocer al menos
a través del auricular. Invariablemente,
machacones contratiempos y la inevitable
distancia frustraron cuantos intentos de encuentro
llegamos a planificar.
Cómo imaginar que aquella divertida visita
a Ismael, la de la foto del enigmático bigotudo
con sombrero, iba a ser la última. Y
que, como tantas otras cosas, suspendida
también iba a quedar la cercana excursión
de todos los veranos a Pumareña (Liébana),
en compañía de nuestros amigos José Ángel
y Cecilio, con quienes en su día conocimos
Llandelestal y el emocionante encuentro entre
Samuel (padre de Cecilio) y Paco Bedoya,
tras la muerte de Juanín.
«Aunque sea en silla de ruedas, yo voy a
Pumareña –me insistía Maelín en la despedida–.
Y este fin de semana a mi pueblo, con los
chicos. Quiero que lo conozcan»... refiriéndose
a Abanillas, pueblo natal de Ismael y de su
madre Mercedes San Honorio, Leles.


Hacia Abanillas
Hace relativamente poco, llevado en parte
por cierta nostalgia, estuve repasando algunas
de las grabaciones de mis conversaciones
telefónicas con Leles... En la primera de ellas,
Leles me hablaba, desde Buenos Aires, de lo
desconocido del paradero de su hijo: «Unos
me dicen que ha podido volver a Argentina,
otros que sigue por España...». Pronto pude
darle noticias de Maelín a Leles, restableciéndose
al poco tiempo el contacto entre madre
e hijo, temporalmente roto por una de esas
nimiedades que acaban en enorme bola de
nieve... Escuchando en tanto frases del tipo:
«Mejor, de momento, no le diga a Ismael que
habla conmigo», a quien a su vez yo dejaba
caer otras como: «¿Sabes algo de tu madre?
¿Por qué no llamas a Leles?», para terminar
mis idas y venidas al descubierto, como era
previsible, en cuanto Ismael, con el paso del
tiempo, comenzó a enviarle a su madre fotos
de nuestras salidas familiares de fin de semana...
«Ah, ese Antonio debe de ser el que
me llamaba...» –le comentó cándidamente y
sin previo aviso Leles a su hijo... Pero valió la
pena verse metido en semejante embrollo.
Y hacia Abanillas partió Ismael acompañado
de sus hijos Magalí y Fernando, junto
con su yerno Carlitos al volante, el domingo
13 de julio del presente año. Día en que en
la pantalla del móvil apareció ese cariñoso
apelativo, que uno se resiste a suprimir de la
agenda, anunciando una llamada suya: «Al
final vine de excursión con mis hijos... en la
sillita –comenzó diciendo ‘Maelín’, del todo
dicharachero y feliz–. ¿A que no sabes desde
dónde te llamo?...». Por el modo de preguntarlo,
y la intensidad de sus palabras, más que
una pregunta fue una invitación a continuar
la frase: «Desde las Carrás» –le respondí sin
dudarlo–. «¡Desde las Carrás! –remarcó él
inmediatamente–. Bueno, los chicos han entrado,
yo estoy aquí en el camino, en la sillita
(risas)... ¿Sabías que han hecho una canción
sobre Juanín y mi padre?»–. Seguramente llevado
por la emoción sus palabras comenzaron
a atropellarse, cosa impropia en él.
Recuerdo que dos veces al menos le hice
repetir un nombre: Aura Kuby.


Hados del destino
¿Las cosas pasan porque tienen que pasar?...
Desde luego ni Ismael ni sus hijos tenían previsto
hacerlo ese domingo por San Vicente
de la Barquera, decisión casual tomada en el
último momento.
Aura Kuby y su grupo ponían brillante colofón
al Tercer Festival de Folk Cantabria Infinita,
cuando hasta los oídos de Carlitos llegó
el estribillo de una canción, cuya letra le
sonó familiar: «Yo creo que han dicho algo de
Juanín y Bedoya» le comentó al resto con su
marcado acento argentino. Todos asintieron
y juntos se pusieron camino del escenario de
donde provenía la música, que cada vez llegaba
hasta ellos con más fuerza.
Sin duda, esta vez el hado tuvo que trabajar
a destajo. Dieciocho grupos, tres días de
conciertos, tres escenarios (dos en la zona del
aparcamiento de la playa del Rosal - Merón y
un tercero en la Plaza Mayor)... Mucho hubo
de afinar sus dados para que Aura Kuby y su
grupo interpretasen esa canción en el escenario
de la Plaza Mayor, ese último día del festival
y en ese preciso momento...
«¿Y, qué tipo de música hacen?» -le pregunté
a Maelín- «No sabría decirte -respondió-, de
la de antes, pero como de ahora... Ya la oirás.
Me van a enviar la canción».
En días sucesivos nos llamamos durante mi
estancia en Gijón, sin saber que la semana negra
estaba aún por llegar... «¿No sabes? ¡Ya tengo
la canción!... Me la han enviado por e-mail.
Tienes que escucharla... ¡Está fenomenal!».
Y como estaba previsto, fue en la cocina de
su casa donde por primera vez la escuché, pero
ya sin Ismael. Allí también pude verlo, gracias a
una pequeña grabación hecha con un teléfono
móvil, en su silla, dirigiéndose hacia el escenario
mientras comprobaba que, en efecto, les
cantaban a Juanín y su padre. Con esa cara de
niño a la que me tenía acostumbrado en cada
descubrimiento. Camino del abrazo emocionado
que Aura y sus compañeros le tendieron
al escuchar de sus labios: «Hola. Soy Ismael...
El hijo de Paco Bedoya».


Sin saber cuál era tu canción
El domingo 27 de julio, fecha en principio elegida
para viajar a Pumareña, al pie de los preciosos
acantilados del Volao (Toñanes) entregamos
las cenizas de ‘Maelín’ al Cantábrico.
La noche anterior me había llegado un email
de ultramar, desde la Argentina, con un
mensaje de sus primos Ramiro y Luis Rodrigo
San Honorio, a quienes tan triste noticia dejó
«recordando palabras viejas» y escribiendo su
adiós: «Hoy te fuiste, primo mayor/ Sin encanto
y sin palabras/ Desilusión/ Sin saber cuál era tu
canción.../ Hoy te fuiste así... no más».
Su canción no era otra que ‘Vivan Bedoya y
Juanín’, un regalo inesperado del compositor
Fran Lausen Gabilondo, reconocido músico del
País Vasco de amplia trayectoria, a su amigo
Manuel Callejo, acordeonista de Aura.

*RPD, personaje cuya identidad no es desvelada,
a petición suya, en la obra «Juanín y Bedoya,
los últimos guerrilleros».

sábado, 29 de noviembre de 2008

'Los escondidos' un corto sobre maquis y lucha por la supervivencia en Liébana.

El cineasta Julián Díaz prepara el rodaje de un corto sobre el maquis titulado “Los escondidos”, trabajo que, en palabras de su propio autor, se centra en: “dos personajes al límite en la España del año 1942, pero que bien podría situarse en cualquier otro lugar del mundo y en cualquier otra guerra la lucha desesperada por la propia supervivencia. El guión original es de Miguel Ángel Fernández y supone otro gran reto no sólo por el vestuario la ambientación, y los personajes. Sobre todo es un reto porque queremos grabar en los bosques de Liébana y en los Picos de Europa, paisajes que sin lugar a dudas, darán una gran belleza a la fotografía. Estoy muy ilusionado con este proyecto. Iniciaré el rodaje de la película en 2009 y los actores ya están seleccionados”.

El Diario Montañés.

miércoles, 22 de octubre de 2008

¿Juanín y Bedoya, fuera de la "acción represiva" del Estado Franquista?

Javier Pradera / El País / 22 de octubre de 2008.
El fiscal de la Audiencia Nacional elevó ayer a Sala de lo Penal un recurso contra el auto dictado -dentro de las diligencias previas 399/06- por el juez Garzón, que se declaró competente para conocer las denuncias sobre los crímenes de los sublevados durante la Guerra Civil y de la "acción represiva" del Estado franquista hasta 1951. El ámbito temporal cubre desde el 17 de julio de 1936 hasta diciembre de 1951, fecha que marcaría la liquidación del maquis (pese a que los últimos emboscados de Cantabria, Juanín y Bedoya, sobrevivieron hasta 1957). [...] (Ver resto del artículo)

"El emboscado", canción dedicada al maquis en Cantabria.

Los del monte.
Existe un antecedente de canción dedicada a la Guerrilla en Cantabria, se trata de “el emboscado”, compuesta por el carismático compositor cántabro Marcos Bárcena, incluida en el año 2001 en el disco “Lugas”, del disuelto grupo Atlántica (hasta entonces liderado por Kate Gass y el propio Bárcena). «Una canción dedicada a las personas que tras la última guerra civil se hicieron maquis y lucharon por la libertad. El último emboscado cántabro murió en el año 1957, dieciocho años después de acabar la guerra. La letra y música son de Marcos y nos cuentan la vida penosa luchando en solitario por las brañas y cordilleras de Cantabria».

No hay más que ver la letra para apreciar que, además de al maquis en general, rinde tributo al mítico guerrillero Juan Fernández Ayala, “Juanín”.


Huyendo de la injusticia
Y de la sed de venganza
Al terminar la guerra Empezaron sus andanzas.
Luchador infatigable

Buscó en los Picos de Europa
Refugio entre las montañas
Donde escapar de las tropas.

(Estribillo)
Obligado a echarse al monte

Escapó como las cabras
Para algunos fue bandido

Para otros héroe con causa.

Pasó así dieciocho años

Viviendo como un raposo

Donde la vida era dura

Caminando sin reposo.


Durante todo ese tiempo

Se ayudó del estraperlo

También de robos y atracos

Y nadie logró cogerlo.


Estribillo

Pero más que un delincuente
Luchó como un guerrillero

En un solitario frente

Para no ser prisionero.

Muchos de sus compañeros

Hartos de ser perseguidos

Huyeron de su país

Para no ser abatidos.

Estribillo

Sin embargo algunos otros

No tuvieron tanta suerte

Les sorprendió en el camino

Una prematura muerte.

Aun resuena por los aires

De los altos y las brañas

El llanto del emboscado

Que vivió entre las montañas.


La melodía irlandesa en la que el autor se inspiró para componer el fondo musical se llama "Mist in the Mountain" (Niebla lluviosa en la montaña).

La canción “el emboscado” fue empleada en el año 2006, junto a otras melodías del grupo Garma (formación resultante tras la desaparición de Atlántica), en la banda sonora del capítulo “los del monte”, de la serie documental de TVE “La memoria recobrada”. Con guión de Alfonso Domingo y Antonio Brevers.

"Vivan Bedoya y Juanín".

Los del monte.
Manuel Callejo, acordeonista del grupo de Aura Kuby y líder del grupo cántabro de tex-mex Los Castos, tuvo la feliz idea de pedirle a su amigo Fran Lasuen que compusiera una canción dedicada a Juanín y Bedoya y al resto de componentes de la “Brigada Machado”. Canción incluida en el disco de Aura Kuby “Sonidos de Cantabria y Ultramar” que a comienzos del próximo mes de diciembre verá la luz.

A LA “BRIGADA MACHADO”,
A JUANÍN Y BEDOYA,
A XABIER RECALDE.
A los 50 años de la muerte de Juan Fernández Ayala, “Juanín”.

(Potes 1917-Vega de Liébana 1957)

Del cincuenta y siete, abril
miércoles y veinticuatro
¡Alto a la Guardia Civil!
sonó de noche en la Vega,
llegando en Líebana el fin,
de la “Brigada Machado”;
en la curva del molino
quedó Juanín recostado.

Sirva este humilde cantar
como homenaje y recuerdo
a todos los emboscados
que hasta el final resistieron,
soñando un mundo mejor,
a los fuegos del infierno,
siendo en la Sexta Brigada
del Norte los Guerrilleros.

Vientos penosos soplaban,
mejores los venden hoy,
y aunque el mundo se desangra
bolas a contar no voy;
platico con el planeta
y en esta conversación
hambre, suplicio y dolor

es casi lo que me cuenta.

Súbditos de monarquía,

regalo del dictador,
olvido, amnesia y porfía
costumbres de ganador.
Nos es preciso vivir
en el maquis cotidiano
sólo por la dignidad
que merece el ser humano.

Por todos los que se fueron
creyendo en la humanidad
¡salud! de un republicano,
y no se te olvide hermano
que todo tiene su fin
y aún pareciendo baldío,
con la esperanza en la mano
¡vivan Bedoya y Juanín!
ESTRIBILLO:

Y todo tiene su fin

y aún pareciendo baldío
con la esperanza en la mano
¡vivan Bedoya y Juanín!



Compositor: FRAN LASUEN GABILONDO.
(Uno de los músicos con más trayectoria del País Vasco. Tras su paso por Oskorri su carrera en solitario está llena de buenas vibraciones que se materializan en excelentes
discos y actuaciones en directo).


La canción es interpretada por AURA KUBY Y SU GRUPO. (En sus canciones emplean melodías extraídas de la tradición cántabra, buscando su punto de unión con otras históricamente relacionadas, como la música popular cubana, entre otras).


martes, 7 de octubre de 2008